DENUNCIAN A DOS CELADORES DE UN HOSPITAL DE VALENCIA POR DENEGACION DE AUXILIO.


Los celadores afirman que salieron a auxiliar al hombre que agonizaba frente al hospital


El centro sanitario de Alicante ha abierto una investigación del caso .

ALICANTE.- José Antonio de Juan murió en el hospital de Alicante después de que dos celadores del Servicio de Urgencias del centro se negaran a prestar auxilio al agonizante enfermo, según ha denunciado Rosa, su esposa. Sin embargo, los trabajadores en cuestión aseguraron ayer ante la dirección del centro, que ha abierto una investigación, que «sí salieron a auxiliar al hombre cuando la mujer les avisó».

El secretario general de Sanidad de la comarca de Alicantina del Sindicato Independiente (SI), Daniel García, salió ayer en defensa de los trabajadores, afiliados de este sindicato, y dio la siguiente versión de lo sucedido: Rosa llegó al hospital con su marido y pidió ayuda a los trabajadores. «Pero éstos no la entendieron porque estaba muy nerviosa. Uno de ellos salió fuera pero no vio al enfermo, ella le dijo que estaba más allá y que vivía ahí al lado». El celador, siempre según la versión de García, pidió entonces a la denunciante que le acompañara al interior del Hospital para avisar al Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU) y que hicieran un rastreo de la zona.
«El celador nos ha asegurado que cuando subía de hacer la llamada y se giró, la mujer ya no estaba», relata el representante de los trabajadores.
El secretario general de Sanidad del SI apuntó que lo habitual es que los celadores sean avisados para atender a personas heridas fuera del recinto y, de hecho, «han llegado a ir hasta la Plaza de Toros con las camillas para socorrer a un accidentado».

La normativa que regula el funcionamiento de «uso indebido de la uniformidad hospitalaria» se aprobó el día 3 de junio de 1997. Según la primera instrucción, «queda totalmente prohibido para todo el personal de hospital, cualquiera que sea el estamento a que pertenezca, salir uniformado a la vía pública durante su jornada laboral». Sin embargo, García comentó que en casos de urgencia nadie cumple esta normativa porque, ante todo, «está el derecho de auxilio de los ciudadanos».

El secretario general del SI apuntó que el 27 de marzo de 1998 se pidió a la dirección del centro que «indicase la actitud correcta que debe adoptar el personal de Urgencias».
El responsable sindical exigió un cambio de esta ley pero reiteró que «los trabajadores salieron porque son personas íntegras en todos los sentidos; uno de ellos lleva más de 25 años».
García aseguró que el guardia jurado ha confirmado los hechos. «Y otros testigos, porque en ese momento también estaba la Policía Nacional sacando coches de la puerta de Urgencias».
La Conselleria de Sanidad investiga desde el martes los hechos y ya ha abierto un expediente disciplinario para determinar si los dos celadores que, supuestamente, se negaron a ayudar al enfermo, infringieron sus obligaciones.
El director general de Prestación Asistencial del centro, Marciano García, pidió ayer «prudencia y cautela para que se mantenga la presunción de inocencia de los trabajadores hasta que finalice la investigación».
El abogado del SI y representante legal de los trabajadores, Julián Sevillano, comentó que «recabaré y supervisaré todas las declaraciones porque, al margen de las diligencias disciplinarias, el tema se ha desbordado y puede llegar a un juzgado de guardia». El SI afirmó que los celadores «están muy abatidos y no entienden nada».

ROSA MARIA JIMENEZ / VIUDA

«Uno me contestó queme buscara un taxi»

ESTHER BROTONS

Rosa María Jiménez, 38 años, comenta que quiere recordar con exactitud todo lo ocurrido la madrugada del pasado miércoles. Su esposo falleció de un parada respiratoria en el Hospital General de Alicante.
P. ¿Qué pasó aquella noche?

R. Mi marido iba a dormir. Entonces me dijo que se asfixiaba. Tono me comentó que no llamara al SAMUR porque perdíamos el tiempo hasta que dábamos nuestros datos y que fuéramos caminando hasta el centro.

P. Se veía entonces con fuerzas.

R. Sí, él se veía capacitado para ir andando. Mi casa está a pocos metros y no es la primera vez que lo hacemos. Me comentó que en coche tardaríamos más pero a unos 20 metros del centro se desplomó porque se asfixiaba. Me pidió que me adelantara a pedir ayuda y, cuando llegué, dos celadores que estaban en la puerta me preguntaron sobre los síntomas de mi marido. Lo único que podía decirles era que mi marido se ahogaba y que vinieran.

P. ¿Qué le dijeron los celadores?

R. Uno de ellos me dijo que la ley lo prohibía y que lo normal era no moverse del centro. Yo me quedé con una cara que no sabía qué hacer y, el otro, me contestó que me buscase un taxi. Entraron para dentro y salí a buscar a mi marido que lo dejé apoyado en un buzón. El guardia jurado lo vio todo. Cuando regresé, le quedaban los últimos suspiros.