EL ENFERMO PSIQUIATRICO ¿UN ENFERMO DISTINTO?

Alberto Blanco Cortés.

Celador del P.A.C de Cuntis (A Coruña)

Cada vez queda más alejada de nuestra mente la palabra MANICOMIO, desapareciendo la idea de aquellos ancestrales lugares donde los "locos" estaban recluidos.
El avance de la medicina a pasos agigantados, arrastró a la modernización en la asistencia, renaciendo la idea de dar cobertura a todo tipo de patologías, sin hacer distinción entre ellas, enmarcadas en un lugar único y común de atención, LOS SERVICIOS DE URGENCIAS DE LOS HOSPITALES.
Ante todo esto, me pregunto ¿están realmente preparados dichos servicios para asumir este reto? En cuanto a lo material, creo que si, pues el edificio, nada tiene que ver, pero en lo referente a la asistencia se están dejando en el tintero pautas que ponen en entredicho la atención debida a estos enfermos.
Realmente ¿es un paciente más el enfermo psiquiátrico? ¿conlleva su atención algún cuidado en particular?.
Como celador que desempeño mis funciones en el servicio de urgencias, veo diariamente los problemas que ocasiona dicha atención, sin que nadie trate de abordar el tema con la importancia que se merece. Para acceder a mi plaza de celador, se me exigió el certificado de escolaridad, preparar unos temas, no todos muy acordes con mi profesión, y poco más. ¿dónde queda pues nuestra formación profesional? ¿por qué no se exige una formación profesional para el ingreso en esta categoría, tan importante como todas las demás en nuestros hospitales? ¿acaso no es necesaria?.

No bastan los cursos de formación continua, son pocos, de difícil y restringido acceso y no todos tratan de temas realmente importantes para el desarrollo de mi profesión. Sin ir más lejos, basta dar una vuelta por su programación, y ver que el enfermo psiquiátrico no aparece por ningún lado. No divagaré más en este tema, pues creo que ya ha sido tratado en muchas ocasiones, sin que a día de hoy, haya cambiado ni un ápice nuestra situación inicial.

Me centraré en la asistencia al enfermo mental.

En nuestro hospital, tras unas reformas realizadas en el año 96, nos encontramos con un "box" de atención nuevo, distinto a todos los demás, ubicado entre las salas de exploración comunes. Contaba en su equipación con una cama y unas correas para la contención de enfermos mentales. A partir de ese momento nos hicimos cargo de estos pacientes, quiero decir con esto, que pasaron a ser evaluados y diagnosticados en dicho servicio, para un posterior ingreso, de ser necesario, en la unidad de psiquiatría.
Desde ese momento comienzan para nosotros los celadores una serie de problemas fruto del trabajo diario con dichos enfermos, debidos mayoritariamente a la hora de la reducción mecánica (a la fuerza). El riesgo que conlleva, es de diversa índole, debido a que no todos presentan la misma conducta, y la violencia puede ser distinta:

-Los pacientes paranoicos: es una violencia previsible y casi siempre precedida de amenazas, si se centran en una persona concreta hay que tomar precauciones para esa persona.
-El paciente esquizofrénico: no suele haber amenazas previas, pero si avisos.
-El paciente con trastorno de personalidad: puede ser violento de una manera no planificada e impulsiva. No deben (aunque pueden hacerlo) ser tratados en unidades psiquiátricas.
-El paciente epiléptico: puede hacerlo en momentos de conciencia confusa.
-El paciente consumidor de drogas y alcohol: podrían presentar conductas violentas tras un consumo excesivo de las sustancias.
-El paciente orgánico: puede presentar conducta violenta o agresiva por confusión y la mal interpretación de la realidad, por lo que es muy importante con estos pacientes, orientarlos, explicarle quienes somos y donde está.
Esta atención, trajo consigo una serie de incidentes a la hora de la reducción, todos ellos, sufridos por los celadores:

Agresiones, mordiscos, salivazos, arañazos, insultos, amenazas, todo ello amparado por protocolos de actuación estériles, que lo único que tratan es pasar de puntillas, sin plasmar la problemática existente.

En este último año 2001 acudieron al servicio de urgencias 2014 pacientes de psiquiatría lo que nos da una media aproximada de 6 pacientes por día, (cifra a tener muy en cuenta)