NUEVAS OPORTUNIDADES PARA LA MUJER

Mª Angeles Ferrer Moncayo.

Celadora del Hospital Puerta del Mar de Cádiz

Un año más nos encontramos aquí, en este lugar tan bonito y acogedor, para tratar nuevamente, de encontrar soluciones a la integración de la mujer como celadora, y espero que estas Jornadas resulten interesantes para todos. Estoy completamente segura que del debate que se genere en esta Mesa surjan respuestas a las múltiples preguntas existentes sobre este tema, que nos ayudarán a conseguir un alto de grado de satisfacción tanto en el ámbito profesional como, porqué no, personal.

La integración de la mujer a la vida laboral ha sido, y sigue siendo, un proceso lento y costoso. Poco a poco se ha ido incorporando en todos los ámbitos de la sociedad, lo que ha dado lugar a dos consecuencias principales:

1. Las mujeres han aportado su propia visión en terrenos en los que, tradicionalmente habían estado ausentes. Ej. Servicios Centrales: aunque el índice de mujeres que desempeñan cargos directivos y puestos intermedios dentro del S.A.S, hay que decir que poco a poco el número va aumentando.

2. Conocimiento de la serie de necesidades, carencias, expectativas y preocupaciones de las mujeres, como colectivo, a las que, necesariamente, hay que dar una respuesta urgente.

¿Qué ha ocurrido para que los organismos internacionales asuman el reto de integrar plenamente a la mujer en la vida laboral?.

En primer lugar, la situación legal de las mujeres, ha cambiado durante el último siglo, consiguiendo, al menos, sobre el papel, la igualdad jurídica y laboral. La mujer se ha ido introduciendo en diferentes campos, reservados a los hombres, a comienzo de este siglo, ya que, como es de todos sabidos, la mujer se encontraba relegada al cuidado de la familia.

¡Todo un siglo de lucha por la igualdad de la mujer, y no hace falta esforzarse mucho para descubrir, aquí y ahora en este sociedad en que vivimos, situaciones de discriminación más que evidente!. Ante esto, me surge una pregunta ¿existe igualdad de géneros?.
Si nos centramos en el mundo laboral, podemos observar que siguen existiendo prácticas discriminatorias, que mantienen a las mujeres en situaciones de inferioridad. Debemos eliminar estas situaciones , y luchar todos, hombres y mujeres por igualdad real y efectiva en nuestros centros de trabajo.

LA MUJER EN EL S.A.S.


Tras esta introducción, ahora voy a pasar a desarrollar, brevemente, cual es la situación de la mujer en el S.A.S.
En el análisis de PROVISION DE PUESTOS, en relación a CARGOS INTERMEDIOS Y DIRECTIVOS DEL S.A.S.
Podemos comprobar, que en los últimos años, han existido un incremento progresivo en el desempeño por parte de las mujeres, de cargos de responsabilidad. Así, según la estadística del S.A.S., correspondiente al año 2.001, un 40,53% de los puestos directivos estaban ocupados por mujeres, que, a su vez, alcanzaban un 33,95% de los mandos intermedios. Esta estadística no debe llevarnos a engaño, puesto que estamos todavía, muy lejos de los niveles de igualdad deseados, ya que un 63,62% de la plantilla del S.A.S son mujeres, y no llegamos a ocupar el 41% de los puestos de responsabilidad.
Da igual hombre o mujer, lo que hay que buscar son PERSONAS COMPETENTES, PROFESIONALES, CON GANAS DE APRENDER LAS NUEVAS TECNOLOGIAS Y APLICARLAS A NUESTRO TRABAJO, Y QUE, EN DEFINITIVA, TENGAN MUY CLARO QUE EL CENTRO ES EL CIUDADANO, Y NOS DEBEMOS A ELLOS, NO SOLO A ATENDER SUS NECESIDADES, SINO SUPERAR SUS EXPECTATIVAS Y LAS DE SUS FAMILIARES, CUANDO ACUDEN TANTO A LOS HOSPITALES, COMO A LOS CENTROS DE ATENCION PRIMARIA.
No es de recibo aquellas situaciones en las que se ofertan puestos de trabajo exclusivamente para personal masculino.

LA MUJER EN EL HOSPITAL UNIVERSITARIO "PUERTA DEL MAR", DE CADIZ.


En este hospital se está viviendo, en estos días, una situación claramente discriminatoria. En concreto, si analizamos la plantilla del personal subalterno, dentro del cuerpo de celadores, nos encontramos con que, de las 209 personas en plantilla, sólo 35 son mujeres, de las cuales, 9 son personal estatutario, y 26 son interinas, es decir, ni siquiera un 18% de la plantilla, y, además, ninguna desempeñamos un puesto de responsabilidad, de los 7 existentes (6 encargados de turno y 1 jefe de personal).
Nunca se ha facilitado por parte de la Dirección, el acceso de las mujeres a alguno de estos puestos, siendo significativo que, no fue hasta el año 1.985 cuando, por primera vez, una mujer ocupó el puesto de celadora.

LA BUSQUEDA DEL MEJOR CANDIDATO/A.


Tal y como ya avanzaba anteriormente, no conviene entender la selección de personas como un proceso eliminatorio de personas no aptas para desempeñar un puesto de trabajo, sino como la búsqueda del candidato/a que, comparativamente, posee mayores habilidades y capacidades para adaptarse a un entorno profesional y desarrollarse en el mismo.

Pero, en concreto, ¿Cuál es realmente el perfil demandado por la organización?. Fundamentalmente, aquella persona que reúna las siguientes condiciones:

-capaz de asimilar cambios.
-Posea confianza en si mismo.
-Tenga capacidad de comunicación y trabajo en equipo.
-Implicación en los objetivos de la empresa.
-Iniciativa y creatividad.
-Experiencia profesional.
-Tolerancia al fracaso.
-Polivalencia.

En este listado no aparece ningún apartado que excluya a la mujer, por el mero hecho de serlo, y sin embargo, seguimos viviendo situaciones de discriminación.

PROPUESTAS


¿Qué podemos hacer, dentro de nuestras posibilidades?.

1. Apoyar iniciativas de los trabajadores para la mejora del ambiente laboral.
2. Facilitar las relaciones entre trabajadores y los puestos de administración y gestión.
3. Abrir nuevos canales de colaboración y comunicación entre todos.
4. Establecer cauces de participación en la adopción de decisiones.
5. Fomentar un nuevo estilo de dirección y gestión en el que el trato discriminatorio no tenga cabida. Medidas para ello:
Informando, formando y asesorando adecuadamente a todo el personal.
Fomentando el intercambio de información con otros centros.
Decepcionando las reivindicaciones y proyectos de las mujeres emprendedoras.


CONCLUSIÓN


En definitiva, la plena integración de la mujer al mercado laboral, en condiciones de igualdad, es una realidad que debemos asumir todos y cada uno de nosotros, hombres y mujeres.
Desear una sociedad laboral moderna e igualitaria, pasa, obligatoriamente, por que todos nos relacionemos en armonía y desterremos, de una vez por todas, ideas arcaicas y sexistas que, no han hecho más que privar, durante siglos, a la sociedad de un elemento fundamental para que realmente funcione, LA MUJER TRABAJADORA.

No existe razón alguna que justifique la de discriminación por razón de sexo, y su erradicación precisa de acciones de prevención, educación y control, y esto señores y señoras, es una misión que debemos cumplir todos, en el ámbito de nuestras responsabilidades.